martes, 30 de octubre de 2012

Cardenio entre Cervantes y Shakespeare



¿Cómo leer un texto que no existe, representar una obra cuyo manuscrito se perdió y de la que no se sabe con certeza quién fue su autor? Éste es el enigma que plantea “Cardenio” –una obra representada en Inglaterra por primera vez en 1612 o 1613 y atribuida, cuarenta años más tarde, a Shakespeare (y Fletcher)-. Tiene como trama una “novela” inserta en Don Quijote, obra que circuló en los grandes países europeos, donde fue traducida y adaptada para el teatro; en Inglaterra, la novela de Cervantes era conocida y citada aun antes de ser traducida en 1612 y de inspirar “Cardenio”. Pero este enigma tiene otros desafíos. Era un tiempo en el que, principalmente gracias a la invención de la imprenta, los discursos proliferaban; el temor de su exceso a menudo conducía a enrarecerlos. No todos los escritos tenían la vocación de subsistir y, en particular, las obras de teatro que, muy a menudo, no eran impresas (el género, situado en lo más bajo de la jerarquía literaria, se adaptaba muy bien a la existencia efímera de las obras). Sin embargo, cuando un autor se había vuelto famoso, la búsqueda del archivo inspiraba la invención de reliquias textuales, la restauración de restos estropeados por el tiempo, la corrección, además, de faltas y, a veces, la fabricación de falsificaciones. Fue lo que sucedió con “Cardenio” en el siglo XVIII. Volver a delinear la historia de esta obra conduce, entonces, a interrogarse sobre lo que fue, en el pasado, el estatuto de las obras hoy juzgadas canónicas. El lector redescubrirá aquí la maleabilidad de los textos, transformados por su traducciones y sus adaptaciones; sus migraciones de un género al otro; las significaciones sucesivas que construyeron sus diferentes públicos. Para muchos de sus lectores, Don Quijote fue, durante mucho tiempo, un repertorio de “novelas”, buenas para publicar por separado o para llevar a la escena, a costa de la coherencia de las aventuras del héroe epónimo, y Shakespeare, un dramaturgo que, de acuerdo con el modelo de muchos de sus colegas, escribía en colaboración, reciclaba historias de otros escritores, algunas de cuyas obras no encontraron editor. Así, gracias a Roger Chartier, se explica el misterio de una obra sin texto pero no sin autor.

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Una nota del autor publicada en ADN Cultura el día 5 de octubre de 2012. Roger Chartier es historiador de la cuarta generación de la Escuela de los Annales, especializado en Historia del libro y en ediciones literarias.




Enigma literario
El día en que Shakespeare se inspiró en Cervantes
El nuevo libro de Roger Chartier, que Gedisa publicará la semana próxima, cuenta la historia de Cardenio, la misteriosa obra teatral, basada en un episodio incluido en el Quijote y atribuida al creador de Hamlet, de la que no se conservó ningún manuscrito.
Por Roger Chartier 


La historia comienza con un registro de cuentas, aquél donde fueron inscritos los pagos hechos por el Tesorero de la Cámara del rey de Inglaterra. Con fecha del 20 de mayo de 1613, él menciona el pago de noventa y tres libras, seis chelines y ocho peniques a John Heminges, uno de los actores y propietarios de la compañía de los King's Men, oficialmente designados como Grooms of the Chamber, para las representaciones de catorce obras dadas durante las semanas o los meses precedentes. (…) Un mes y medio más tarde, el 9 de julio de 1613, se paga la suma de seis libras, trece chelines y cuatro peniques a John Heminges y "the rest of his fellows his Majesties servants and Players" por la representación ante el embajador del duque de Saboya, huésped del soberano inglés, de una obra "called Cardenna". Ésta es una obra con un título inestable, Cardenno o Cardenna , cuyo misterio este ensayo tratará de descubrir.
(…)
Entre las veinte obras mencionadas por el pago de la Cámara del Rey, ¿por qué concentrarse más en particular en «Cardenno»? Evidentemente, porque este título remite a un libro publicado por Edward Blount en 1612: The History of the Valorous and Wittie Knight-Errant Don-Quixote of the Mancha . El libro, sin nombre de autor, es la traducción de Thomas Shelton de la historia escrita por Cervantes, cuya primera parte (que aún no lo era en esa fecha) fue impresa a finales de 1604 con la fecha de 1605 en el taller madrileño de Juan de la Cuesta. Un año después de su publicación inspira una obra representada en la corte inglesa, pues no hay duda de que Cardenno es Cardenio, el joven noble andaluz, nacido en Córdoba, que, por desesperación amorosa, partió a la Sierra Morena, donde se comporta como un salvaje, con las ropas desgarradas, el rostro quemado por el sol, saltando de roca en roca. Don Quijote lo encuentra en el Capítulo XXIII (en realidad, en el Capítulo IX del Tercer Libro del libro de 1605, que estaba dividido en cuatro partes) y conoce su nombre y su historia en el capítulo siguiente: "My name is Cardenio , the place of my birth, one of the best Cities in Andaluzia , my linage noble, my parents rich, and my misfortunes so great, as I thinke my parents er'e this deplored" ["Mi nombre es Cardenio; mi patria, una ciudad de las mejores desta Andalucia; mi linaje, noble; mis padres ricos; mi desventura, tanta, que la deben de haber llorado mis padres, y sentido mi linaje, sin poderla aliviar con su riqueza"]. Las desgracias de Cardenio, enamorado desdichado de Luscinda y traicionado por su amigo Fernando, y su desenlace finalmente feliz, podían proveer un hermoso material para una obra, tragedia y comedia al mismo tiempo, representada en días de dolor y alegría en la corte de Inglaterra.
(…)
¿Por qué Cardenio?
Las locuras de Don Quijote fueron conocidas muy pronto, pues, en Inglaterra. Pero ¿por qué, entonces, en 1613, la obra representada dos veces por los King's Men hace de Cardenio, y no del caballero errante, su héroe principal? ¿Por qué anuncia con su título que su intriga será la de los amores contrariados y finalmente satisfechos del joven andaluz, y no las aventuras cómicas del hidalgo y su escudero? La respuesta no es fácil, dado que la obra no fue nunca publicada y que no subsiste de ella ningún manuscrito. Esta situación, no obstante, no tiene nada de extraordinario, dado que la mayoría de las obras representadas en Inglaterra entre 1565 (fecha de la edición de la primera tragedia inglesa, The Tragedie of Gordbuc, de Thomas Norton y Thomas Sackville) y 1642 (fecha del cierre de los teatros) nunca fueron impresas. Davis Scott Kastan propone la idea de que lo fue menos de la quinta parte, mientras que Douglas A. Brooks se muestra un poco más generoso e indica, a partir de una comparación entre el número de títulos conocidos y el de los textos existentes, que un poco más de un tercio de las obras representadas tuvo su edición impresa. Ante la ausencia del Cardenio de 1613, sólo una serie de hipótesis puede dar cuenta de la decisión que transforma en obra de teatro esta historia de amor contada por varios de sus protagonistas a lo largo de los capítulos de Don Quijote .

Para leer la nota completa: http://www.lanacion.com.ar/1514072-el-dia-en-que-shakespeare-se-inspiro-en-cervantes


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